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Pide la derogación del nuevo impuesto sobre gases

AEFYT PIDE LA DEROGACIÓN DEL NUEVO IMPUESTO SOBRE GASES FLUORADOS ANTE LAS GRAVES CONSECUENCIAS ECONÓMICAS

El nuevo impuesto sobre Gases Fluorados pone a las empresas españolas del sector del frío en una situación crítica frente a sus competidores europeos

La entrada en vigor, el pasado 1 de enero de 2014, del artículo 5 de la Ley 16/2013 sobre el Impuesto sobre los Gases Fluorados continuará teniendo consecuencias económicas muy negativas sobre los diferentes subsectores y empresas españolas vinculadas al mercado del frío. Según el informe económico elaborado por AEFYT, Asociación de Empresas de Frío y sus Tecnologías, el sector se ve castigado con una fuerte reducción de facturación y con un incremento de insolvencias y cierres de empresas, con el consecuente impacto negativo en el mercado de trabajo.

El citado informe concluye que la aplicación del impuesto acarreará consecuencias como un aumento del mercado negro en, aproximadamente, cinco veces; la entrada en el mercado español de gases fluorados a través de operaciones intracomunitarias que podrían eludir el impuesto; el incremento de los costes administrativos de un 8%; y el crecimiento de los costes financieros en un 15%.

En base a estos motivos, y para paliar los graves efectos económicos para el sector español del frío, AEFYT solicita la derogación inmediata del tributo o, como mínimo, el mantenimiento del 0,33 del tipo impositivo vigente en 2014.

Por sectores, las empresas distribuidoras de gases fluorados experimentarán una pérdida del 28% en su facturación, una reducción de un 40% en el tonelaje de venta de este tipo de gases y el impuesto supondrá el 18% de su facturación; las empresas instaladoras, por su parte, verán reducida su facturación en un 9% y, por último, el impuesto repercutirá en el 13,6% de su facturación. La mencionada caída en las ventas no se ve reflejada en una reducción de emisiones ya que, como se ha dicho, el volumen de gases en el mercado sigue llegando a través de operaciones intracomunitarias no declaradas y de la venta por Internet.

El hecho de que la Comisión Europea no contemple una tasa europea para todos los Estados Miembros pone a las empresas españolas en una situación de desventaja competitiva sobre el resto de compañías europeas. El impuesto ofrece un panorama económico marcado por la reducción drástica de negocio y pérdida de competitividad frente a otros mercados comunitarios hasta el punto de que AEFYT alerta sobre un riesgo de fractura en la estructura de suministro de dichos gases para industrias de refrigeración, acondicionamiento de aire, transporte, automoción, hospitales, producción de alimentos o fármacos, conservación de bienes perecederos, etcétera. Además, dada la complejidad de la tasa, la Asociación teme sobre la falta de medios de control por parte de la Administración, lo que fomentará el mercado negro provocando un desajuste con importantes consecuencias económicas.

Para Roberto Solsona, presidente de AEFYT, “teniendo en cuenta la estructura del impuesto (0.020€ x potencial de calentamiento de cada gas) y la medida transitoria de aplicación para 2014 y 2015 (33% y 66%, respectivamente, al tipo impositivo de cada gas), tenemos la seguridad de que a partir de este año 2015 este impuesto será totalmente inviable para las empresas. Hay que tener en cuenta que muchos de los gases disponibles a día de hoy y que, mayoritariamente, serían utilizados para instalaciones nuevas o reconversión de instalaciones existentes se verán gravados en 2015 y en 2016 por un impuesto que supone hasta ocho veces más que el propio valor del gas”.

El impuesto, además de suponer un impacto altamente negativo, es innecesario ya que el nuevo Reglamento Europeo FGas 517/2014, que entró en vigor el 1 de enero de 2015, ya obliga a una reducción de emisiones, principal objetivo del tributo. Dicho Reglamento sí está acordado, consensuado y armonizado en la UE, además de llevar aparejado un calendario razonable de adopción de medidas.


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